desarrollo moral de kohlberg
Nivel I: moral preconvencional.
Nivel I: moral preconvencional.
v Etapa 1: el castigo y la obediencia (heteronomía). El punto de vista propio de esta etapa
es el egocéntrico, no se reconocen los intereses de los otros como diferentes a
los propios. Las acciones se consideran sólo físicamente, no se consideran las
intenciones, y se confunde la perspectiva de la autoridad con la propia. Lo justo es la obediencia ciega a la norma,
evitar los castigos y no causar daños materiales a personas o cosas. Las razones para hacer lo justo son
evitar el castigo y el poder superior de las autoridades.
v Etapa 2: el propósito y el intercambio (individualismo). La perspectiva característica de
esta etapa es el individualismo concreto. Se desligan los intereses de la
autoridad y los propios, y se reconoce que todos los individuos tienen
intereses que pueden no coincidir. De esto se deduce que lo justo es relativo,
ya que está ligado a los intereses personales, y que es necesario un
intercambio con los otros para conseguir que los propios intereses se satisfagan. Lo justo en esta etapa es seguir la norma
sólo cuando beneficia a alguien, actuar a favor de los intereses propios y
dejar que los demás lo hagan también. La
razón para hacer lo justo es satisfacer las propias necesidades en un mundo en
el que se tiene que reconocer que los demás también tienen sus necesidades e
intereses.
Nivel II: moral convencional.
v Etapa 3: expectativas, relaciones y conformidad interpersonal
(mutualidad). La perspectiva de esta
etapa consiste en ponerse en el lugar del otro: es el punto de vista del
individuo en relación con otros individuos. Se destacan los sentimientos,
acuerdos y expectativas compartidas, pero no se llega aún a una generalización
del sistema. Lo justo es vivir de
acuerdo con lo que las personas cercanas a uno mismo esperan. Esto significa
aceptar el papel de buen hijo, amigo, hermano, etc. Ser bueno significa tener
buenos motivos y preocuparse por los demás, también significa mantener
relaciones mutuas de confianza, lealtad, respeto y gratitud. La razón para hacer lo justo es la
necesidad que se siente de ser una buena persona ante sí mismo y ante los
demás, preocuparse por los demás y la consideración de que, si uno se pone en
el lugar del otro, quisiera que los demás se portaran bien.
v Etapa 4: sistema social y conciencia (ley y orden). El punto de vista desde el cual el
individuo ejerce su moral se identifica en esta etapa con el del sistema social
que define los papeles individuales y las reglas de comportamiento. Las
relaciones individuales se consideran en función de su lugar en el sistema
social y se es capaz de diferenciar los acuerdos y motivos interpersonales del
punto de vista de la sociedad o del grupo social que se toma como referencia.Lo
justo es cumplir los deberes que previamente se han aceptado ante el grupo. Las
leyes deben cumplirse salvo cuando entran en conflicto con otros deberes
sociales establecidos. También se considera como parte de lo justo la
contribución a la sociedad, grupo o instituciones. Las razones para hacer lo que está bien son mantener el
funcionamiento de las instituciones, evitar la disolución del sistema, cumplir
los imperativos de conciencia (obligaciones aceptadas) y mantener el
autorrespeto.
Nivel III: moral postconvencional
o basada en principios.
Las decisiones morales en este nivel tienen
su origen en el conjunto de principios, derechos y valores que pueden ser
admitidos por todas las personas que componen la sociedad, entendiéndose ésta
como una asociación destinada a organizarse de un modo justo y beneficioso para
todos sin excepción.
v Etapa 5: derechos previos y contrato social (utilidad). En esta etapa se parte de una perspectiva
previa a la de la sociedad: la de una persona racional con valores y derechos
anteriores a cualquier pacto o vínculo social. Se integran las diferentes
perspectivas individuales mediante mecanismos formales de acuerdo, contrato,
imparcialidad y procedimiento legal. Se toman en consideración la perspectiva
moral y la jurídica, destacándose sus diferencias y encontrándose difícil
conciliarlas. Lo justo consiste en ser
consciente de la diversidad de valores y opiniones y de su origen relativo a
las características propias de cada grupo y cada individuo. Consiste también en
respetar las reglas para asegurar la imparcialidad y el mantenimiento del contrato
social. Se suele considerar una excepción por encima del contrato social el
caso de valores y derechos como la vida y la libertad, que se ven como
absolutos y deben, por tanto, respetarse en cualquier sociedad, incluso a pesar
de la opinión mayoritaria. La
motivación para hacer lo justo es la obligación de respetar el pacto social
para cumplir y hacer cumplir las leyes en beneficio propio y de los demás,
protegiendo los derechos propios y los ajenos. La familia, la amistad, la
confianza y las obligaciones laborales se sienten como una parte más de este
contrato aceptado libremente. Existe interés en que las leyes y deberes se
basen en el cálculo racional de la utilidad general, proporcionando el mayor
bien para el mayor número de personas.
v Etapa 6: principios éticos
universales (autonomía). En esta
última etapa se alcanza por fin una perspectiva propiamente moral de la que se
derivan los acuerdos sociales. Es el punto de vista de la racionalidad, según
el cual todo individuo racional reconocerá el imperativo categórico de tratar a
las personas como lo que son, fines en sí mismas, y no como medios para
conseguir ninguna ventaja individual o social. Lo
que está bien, lo justo, es seguir los principios éticos universales que se
descubren por el uso de la razón. Las leyes particulares y acuerdos sociales
son válidos porque se basan en esos principios y, si los violaran o fueran en
contra de ellos, deberá seguirse lo indicado por los principios. Los principios
son los principios universales de la justicia: la igualdad de derechos de los
seres humanos y el respeto a su dignidad de individuos. Éstos no son únicamente
valores que se reconocen, sino que además pueden usarse eficientemente para
generar decisiones concretas. La razón
para hacer lo justo es que, racionalmente, se ve la validez de los principios y
se llega a un compromiso con ellos. Este es el motivo de que se hable de
autonomía moral en esta etapa.

Estimado estudiante, tarea revisada, nota aprobatoria seguir cumpliendo con las actividades de extensión puntualmente.
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